
He estado en estos últimos meses menos prolífero en mi blog de análisis aunque no por falta de ganas de comentar muchos eventos dignos de repudia por actos poco éticos o de escasa profesionalidad tanto de cargos políticos como profesionales liberales en ejercicio.
Sin embargo, hoy, mientras tomaba el enésimo café de la mañana, revisaba y punteaba el borrador de edición de mi próximo libro para dirigentes y directivos, tuve una grata sorpresa al escuchar la entrevista en el programa de Telecinco – La Mirada Crítica – en cual aparecía D. Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón.
Nadie dudará de su afinidad a la derecha española desde épocas de Alianza Popular, lo que no le impidió ejercer la empatía para comprender posturas tan opuestas como las de Santiago Carrillo allá por los difíciles años de la Transición.
Últimamente se le había criticado desde la propia derecha por querer exponer su visión nada trasnochada aunque sí constante desde 1977 sobre los nacionalismos y las autonomías según nuestra Constitución. Experto reconocido y merecidamente uno de los “padres de la Constitución”, este hombre que ya retirado de la vida política pero no del ejercicio digno del derecho de expresión en un estado libre que él ayudo a forjar, habla con claridad y transparencia sin por ello perder las formas.
Los que como yo ya hayan cumplido seis décadas y hubiesen seguido la evolución de España desde una dictadura hacia el Estado de régimen monárquico parlamentario de hoy, no tenemos más que valorar positivamente las sabias palabras que escuché esta mañana de boca del Sr. Herrero de Miñón, como siempre ha intentado hacer en su rica vida política. Cierto que las críticas de D. Miguel no siempre han sido bien recibidas por sus contrincantes de la izquierdas pero menos aún por sus correligionarios de la derecha.
Así fue que con la llegada de Aznar, se pre-jubiló de la política activa cuando aún tenía mucho que aportar con sus habilidades negociadoras a una derecha que cada vez se hizo menos dialogante y menos hábil en su liderazgo.
Hoy, al ser entrevistado por el reciente galardón jurídico Pelayo que le han otorgado, prudentemente ha evitado entrar en la pre-campaña que se inició ayer sin por ello dejar claro que la postura intransigente de no negociar y falta de empatía de la derecha de hoy no tiene sitio ni permite recorrido ante los retos de la España del siglo XXI.
Esa es precisamente la “buena escuela” que en sendos artículos que he plasmado a lo largo de muchos meses en esta sección he echado en falta en los líderes del PP, encabezados por el aspirante a gobernar, Mariano Rajoy.
Más le valía a Rajoy fichar a Herrero de Miñón o por lo menos escuchar sus sabias palabras porque de lo contrario por muy fieles que le sean los votantes acérrimos al conservadurismo, no le veo accediendo a La Moncloa. Como muy bien dijo uno de los contertulios del citado programa, asesor de Vocento por lo que no se le puede tildar de izquierdista, la pugna estaría centrada en las personalidades de los dos líderes de partido – Rajoy y el Presidente Rodríguez Zapatero, debiendo observarse que Rajoy jamás ha tenido un aprobado en popularidad en cuatro años como líder de la oposición con su imagen cada vez más deteriorada.
Este autor solamente lo puede achacar a que Rajoy no convence porque ni él mismo se cree lo que dice, sobre todo cuando dice que jamás negociará con un grupo terrorista. En la comunicación el subconsciente nos muestra a los expertos en comunicación el verdadero mensaje que cada orador no pronuncia en sus palabras.
La “mala escuela” de D. Mariano necesita de un proceso de desaprendizaje acelerado para aprender de políticos forzosamente retirados como D. Miguel para traer una bocanada de aire fresco a una derecha que huele a naftalina y mugre.
Sin embargo, hoy, mientras tomaba el enésimo café de la mañana, revisaba y punteaba el borrador de edición de mi próximo libro para dirigentes y directivos, tuve una grata sorpresa al escuchar la entrevista en el programa de Telecinco – La Mirada Crítica – en cual aparecía D. Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón.
Nadie dudará de su afinidad a la derecha española desde épocas de Alianza Popular, lo que no le impidió ejercer la empatía para comprender posturas tan opuestas como las de Santiago Carrillo allá por los difíciles años de la Transición.
Últimamente se le había criticado desde la propia derecha por querer exponer su visión nada trasnochada aunque sí constante desde 1977 sobre los nacionalismos y las autonomías según nuestra Constitución. Experto reconocido y merecidamente uno de los “padres de la Constitución”, este hombre que ya retirado de la vida política pero no del ejercicio digno del derecho de expresión en un estado libre que él ayudo a forjar, habla con claridad y transparencia sin por ello perder las formas.
Los que como yo ya hayan cumplido seis décadas y hubiesen seguido la evolución de España desde una dictadura hacia el Estado de régimen monárquico parlamentario de hoy, no tenemos más que valorar positivamente las sabias palabras que escuché esta mañana de boca del Sr. Herrero de Miñón, como siempre ha intentado hacer en su rica vida política. Cierto que las críticas de D. Miguel no siempre han sido bien recibidas por sus contrincantes de la izquierdas pero menos aún por sus correligionarios de la derecha.
Así fue que con la llegada de Aznar, se pre-jubiló de la política activa cuando aún tenía mucho que aportar con sus habilidades negociadoras a una derecha que cada vez se hizo menos dialogante y menos hábil en su liderazgo.
Hoy, al ser entrevistado por el reciente galardón jurídico Pelayo que le han otorgado, prudentemente ha evitado entrar en la pre-campaña que se inició ayer sin por ello dejar claro que la postura intransigente de no negociar y falta de empatía de la derecha de hoy no tiene sitio ni permite recorrido ante los retos de la España del siglo XXI.
Esa es precisamente la “buena escuela” que en sendos artículos que he plasmado a lo largo de muchos meses en esta sección he echado en falta en los líderes del PP, encabezados por el aspirante a gobernar, Mariano Rajoy.
Más le valía a Rajoy fichar a Herrero de Miñón o por lo menos escuchar sus sabias palabras porque de lo contrario por muy fieles que le sean los votantes acérrimos al conservadurismo, no le veo accediendo a La Moncloa. Como muy bien dijo uno de los contertulios del citado programa, asesor de Vocento por lo que no se le puede tildar de izquierdista, la pugna estaría centrada en las personalidades de los dos líderes de partido – Rajoy y el Presidente Rodríguez Zapatero, debiendo observarse que Rajoy jamás ha tenido un aprobado en popularidad en cuatro años como líder de la oposición con su imagen cada vez más deteriorada.
Este autor solamente lo puede achacar a que Rajoy no convence porque ni él mismo se cree lo que dice, sobre todo cuando dice que jamás negociará con un grupo terrorista. En la comunicación el subconsciente nos muestra a los expertos en comunicación el verdadero mensaje que cada orador no pronuncia en sus palabras.
La “mala escuela” de D. Mariano necesita de un proceso de desaprendizaje acelerado para aprender de políticos forzosamente retirados como D. Miguel para traer una bocanada de aire fresco a una derecha que huele a naftalina y mugre.

Fernando Fuster-Fabra Fdz.
Experto en Comunicación & Relaciones Humanas